Me desconecté de mi misma, ¿y ahora qué?

4 herramientas para ser quien eres, siempre.

Antes que nada quiero sepas que me considero muy afortunada de ser mamá, que amo este nuevo rol que decidí ejercer, y que se que mi hija, la maternidad y la relación con mi pareja post bebé serán mis más grandes maestros de hoy y para siempre.

Hace más de 4 años comencé a prepararme física y psicológicamente para ser mamá.  Ayurveda sugiere hacer un esfuerzo de mínimo 18 meses para fortalecer tejidos y asegurar que el cuerpo físico y energético estén en excelente estado antes de concebir, para recibir a un bebe sano y que al ofrecer lo mejor de uno (ya que chupan tooooodo), la mamá salga fuerte y vital de tan transformadora y trascendente experiencia. Participé en terapias, constelaciones, leí y me junté con mamás.

Mi embarazo fue muy dulce, aleccionador y me conectó con una Ale que no conocía. Encontrarme sentada viendo al horizonte por horas… rarísimo con mi personalidad #multitaskhazlotodalmomento, o con la necesidad de “catar” todos los arroces con leche en decenas de restaurantes sin que a la fecha alguno haya saciado mi antojo. Pude disfrutarlo, conectar, bajarle al ritmo y sobre todo valorar este gran milagro y transformación que pasamos las mamás. Pero los nueve meses no me prepararon para lo que seguía: una etapa de desconexión-reconexión interna al mismo tiempo de experimentar el amor incondicional más mágico.

El día antes de la cesárea (si, cesárea a pesar mío y de mi pareja) una amiga me dijo “Ale, es como aventarte al vació, nada será igual después de mañana”. Pensé que exageraba, pero tenia toda la razón.

Nada cambia – afuera- , el tiempo transcurre igual, pero – adentro – ya nada es igual. NADA.

En el quirófano, cuando me dijeron “Es niño.. ah, no niña” se esfumó lo que era mi “antiguo traje” y desde entonces he estado confeccionando el nuevo… como no me di cuenta de esto, estuve más de 6 meses forzando entrar en algo que ya no encajaba, la frustración, el cansancio y la insatisfacción crecieron y opté inconscientemente por desconectarme de mi, ya que conectar era demasiado doloroso, y poner el piloto automático donde las benditas hormonas ayudaban a hacer lo que tenia que hacer.

¿De qué otra manera sobreviví durmiendo menos de 4 horas interrumpidas por más de 36 meses, sostener y crecer mi negocio y mantener las relaciones a mi alrededor sanas?

Antes de embarazarme ya era terapeuta ayurveda, había dado talleres sobre el embarazo pero esos archivos estaban detrás de mi cansancio y me parecían inaccesibles. Esto sumaba a mi frustración, pero a los 6 meses tuve, afortunadamente, un atisbo de energía donde decidí que lo único que tenia que hacer era reconectar  y que alimentarme de deliciosas conchas de pueblo no lo iban a solucionar.

Hasta la fecha me la paso “reconectando”, he recobrado mi vitalidad, capacidad de pensamiento claro y agudo, creatividad y paciencia. No canto victoria, porque veo como cada cambio, crecimiento en mi hija tiene un efecto onda y es un ajuste constante. La maternidad no es fija ni estable, es expansiva y cambiante y sobre todo es un momento de profunda reconexión con mi yo-hija, mi yo-niña, mi yo-mamá, si decides que así sea.

Ayurveda es una medicina antiquísima, que abarca todos los aspectos de la salud integral, aunque se conoce principalmente, en occidente, por sus grandes aportes a la nutrición y herbolaria. Es una medicina que se ajusta a quien la practica y que se “tropicaliza” en tiempo y espacio para adaptarse eficientemente a quien decide tomar su salud física, emocional y mental en sus manos.

Así que si me había funcionado pre maternidad, estaba segura que me funcionaria ahora con la nueva Ale.

Te comparto 4 cosas que practico regularmente que me han ayudado a Reconectar y mantenerme conectada.

 

  • ACEPTAR

 

Durante estos meses tuve que aceptar que la Ale de antes ya no existía, y que había que reconstruir una nueva. No es una tarea con principio y fin, ya que mi hija es quien ahora guía la mayor parte de mi crecimiento y evolución. Para hacerlo requiere presencia, energía, voluntad y compasión. Agotada y en piloto automático no iba a suceder.

Me encanta escribir en mi diario, en forma de listas o mapas mentales. Durante varios meses y a la fecha lo hago de manera regular para “descargar” mi mente y poder tener claridad de lo que quiero.

Las preguntas que me contestaba sin buscar LA respuesta eran:

  • ¿Quién y cómo quiero ser? Como pareja, como mamá y en lo profesional.
  • ¿Qué es diferente del antes y después?
  • ¿Cuáles son mis nuevos talentos?

 

 

  • ACORDARME QUE SOY LO QUE…

 

Ayurveda nos enseña que somos lo que comemos, y lo que olemos, y vemos, y sentimos y oímos… Y ya estaba harta de ser una concha. La disciplina en los sentidos es una de las formas más poderosas para cambiar nuestra fisiología y nuestras emociones para sanar.

  • ¿Qué podrías ajustar de lo que estas viendo? En la tele, celular, de visitas, a tu alrededor en tu cuarto. El orden o desorden.
  • ¿Qué no es necesario escuchar? No solo consideres las voces externas… tu voz interna qué te dice.
  • ¿Qué comes? Los alimentos y los hábitos son lo que te van a apoyar a ser quien quieres ser. Que puedes eliminar o incluir en tu dieta.
  • ¿Cuidas del órgano mas grande de tu cuerpo: la piel?
  • ¿Aprovechas la bondades de la aromaterapia para evitar que moléculas de contaminación, malos olores se vuelvan parte de ti al entrar por la nariz y a tu torrente sanguíneo?

 

 

  • DAR DE MI LO MEJOR EN EL MOMENTO PRESENTE

 

Hace mucho una amiga terapeuta me dijo “no intentes ser la misma Ale cuando estas triste, o enamorada o cuando te baja”… y que cierto es. Lo importante es dar lo mejor que se pueda en el momento presente. No tengo la misma energía ni capacidad mental cuando tengo una gripa, o si tuve un momento intenso, o si estoy de vacaciones o no. Aceptar esto y que mi mejor   manifestación varía de momento a momento, a reducido mi comparación y juicio conmigo misma y con otros, me ha enseñado a ser más compasiva y reconocer mi limites y posibilidades.

Pregúntate: ¿Esto es lo mejor que puedo dar de mi ahora? Si si, FELICIDADES, si no… respira y haz un nuevo esfuerzo.

 

 

  • MASAJE CON ACEITE CALMA

 

Ayurveda sugiere que dentro de nuestra rutina diaria nos demos un masaje con aceite natural, un abhyanga, para promover la circulación, eliminación de toxinas y mejorar nuestra salud. Yo le he encontrado amor a ésta practica y un valor indescriptible:

  • La apariencia de la piel mejora día a día. Menos manchas, piel más firme y tersa, menos acné y un brillo de dentro hacia fuera.
  • Una acaricia diaria en todo el cuerpo, es a veces más efectiva que cualquier terapia. Tocarnos, reconocernos, y darle atención al órgano más grande del cuerpo: la piel nutre el amor propio y nos conecta con nuestra esencia.
  • El uso de la aromaterapia en los aceites para masaje, da un efecto inmediato en nuestro sistema emocional y mental. Inhalarlo y déjalo penetrar la piel, al torrente sanguíneo y de ahí a todo nuestro cuerpo entero, nos da la experiencia del presente.

No es necesario que sea una masaje largo, ni con alguna técnica en especial; es untar aceite, de preferencia tibio en toda la piel y dejarla penetrar los tejidos por 20 minutos.

Te invito a probar el Aceite Calma+Firmeza. Es una formula que cree con la intención de tener una experiencia que me hiciera sentir feliz, centrada y con fuerza.

Cuando te reconozcas desconectada elige uno de estos ejercicios, practica y cuéntame tu experiencia y qué beneficios sientes palestar conectada.

 

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